Lenguaje ancestral de la arquitectura

Lenguaje ancestral de la arquitectura. Una aproximación al templo Kággaba y a la maloca Ufaina en Colombia.

Autor: Alejandra Jiménez

Editorial: Environment and Technology Foundation.

Revista: Mimesis jsad

Fecha de publicacion: 2021

Introducción

La arquitectura ancestral ha estado desde tiempos inmemoriales como guía y ejemplo para el devenir de la humanidad. Instruye, presenta y rememora lo arquetípico y esencial del habitar. Sin embargo, las herencias coloniales del conocimiento otorgadas y reproducidas sistemáticamente desde la academia han descuidado el aporte que hay en el estudio y documentación de este legado. Según el arquitecto Carlos Niño, “ya nadie discute la grandeza del arte precolombino, y se ha injerido el hombre bajo una imposición de patrones, penetrados por una cultura exógena y racional, que no educa a sus gentes para pensar y crear” (Niño, 2015, p. 511). Por lo tanto, falta nutrir la arquitectura del momento, tanto la forma como se proyecta y enseña, como en indagar aspectos que fortalezcan la identidad y memoria producidas a partir de pedagogías y diálogos interculturales del saber y hacer.

Lenguaje ancestral del habitar. Elaboración propia

Lenguaje ancestral de la arquitectura 

El acto de habitar refiere a la inquietud que tiene el ser humano en definir un espacio propio y ordenado, donde pueda manejar su mundo, en otras palabras, a ubicarse cosmogónicamente en un espacio sacro y diferenciado a partir de un punto central y un límite. De manera que, el hombre se establece en un centro concreto, sagrado y delimitado, recreándolo a partir de su obra: el templo o la maloca, que le da seguridad, cobijo, firmeza en la vida, continuidad, recogimiento y donde manifiesta su existir y razón de ser y estar en el mundo.

Así mismo, la lógica de habitar para estos pueblos ancestrales radica en un principio de orden, que como lo menciona el académico Reinaldo Barbosa, está dado por la comprensión de 7 cuerpos – casas que se relacionan de manera fractal, analógica e interdependiente: el ser humano, el árbol, el templo, la montaña, la tierra, el sistema solar y la vía láctea (Barbosa, 2011). Esta visión nos enseña que cada parte que compone nuestro mundo contiene la memoria del todo, lo que nos vincula con la Ley de Origen. 

La arquitectura ancestral es el ombligo del mundo que explica tanto el macrocosmos como el microcosmos para una comunidad especifica, y la cual, está en perfecta correspondencia con los movimientos del universo. Ademas,  la arquitectura es la narración y representación de la cosmogonía de una Pueblo, y como acto ritual regido por el mito, instruye de manera pragmática y trascendental. Un ejemplo de ello son los diferentes detalles del techo cónico en los templos o malocas, en el cual, su estructura, relata y enseña los fundamentos cosmogónicos del pueblo, representando como se ha construido el universo, sus niveles y espiral de evolución y pensamiento. Por consiguiente, la arquitectura ancestral es una manifestación cósmica, sagrada, uterina y cultural, que representa simbólicamente el pensamiento, el territorio compartido, la estructura del universo, la cosmogonía y la naturaleza misma, y  lo cual, es materializado por el hombre para el habitar.

Territorio ancestral y estructura cosmogónica kággaba. Elaboración propia

Pautas y principios arquetípicos de la arquitectura:

Como resultado del análisis relacional del lenguaje ancestral-arquitectónico entre la maloca del Pueblo Ufaina (pertenecientes a la familia lingüística Tukano oriental y los cuales se ubican principalmente en el bajo Vaupés-Amazonas) y el templo del Pueblo Kaggaba (pertenecientes a la familia lingüística Chibcha y los cuales están ubicados en la Sierra Nevada de Santa Marta), se concluye la siguiente estructura.

1: Cuatro postes o cuadrángulo solsticial: Son los que soportan el universo y los cuales llevan los nombres de los padres ancestrales de su linaje. También, hacen referencia a las esquinas del mundo dadas por el sol (solsticio y equinoccio), como huella del camino del sol en la tierra.

2.Centro: Lugar donde se toma decisiones y se da orden, es espacio sagrado, masculino, vacío y de protección. Es delimitado por los cuatro estantillos o fuegos, y es donde se da la gestación. También, es punto de equilibrio y unión de las fuerzas opuestas complementarias. 

3: Axis Mundi: Eje o pilar cósmico central, columna vertebral, cordón umbilical o árbol cósmico. Relaciona los tres niveles cósmicos: cielo, tierra, inframundo. 

4: Puertas (accesos este – oeste) y línea equinoccial: Marca el camino del sol en equinoccio, es eje sagrado del mundo, y origen y muerte de luz. Es la Vía Láctea o camino lechoso.

5: Cubierta cónica o bóveda celeste: En su tejido o estructura se presenta la cosmogonía del pueblo. Escalonamiento.

6: Abertura en el ápice y ojo del mundo: Conexión sagrada y trascendental. Ombligo del cielo. Penetración – eyaculación del poder seminal solar a Útero. 

7: El vértice: Místico eslabón entre cielo y tierra.

8: Cerca o limite cosmogónico: Estructura circular del cosmos y la naturaleza. Simboliza fertilidad, vida, ciclo, creación, regeneración y noción del tiempo. Camino de pensamiento y de las estrellas, del sol y la luna. Territorio sagrado, protección, alianza, gente y pueblo.

Maloca Ufaina. Elaboración propia

Conclusiones

Esta aproximación al estudio del lenguaje ancestral de la arquitectura en Colombia, demuestra cómo a partir de realidades de vida distinta, se pueden relacionar principios arquitectónicos similares sin buscar establecer una verdad absoluta. Sino más bien, lo importante es permitirse adentrar a esos conocimientos invaluables que aportan en la protección de la memoria e identidad de un mismo territorio cultural.

Por lo tanto, no se trata de copiar o imitar la obra ancestral, sino revalorarla como fuente de inspiración y hacer divulgable esos principios que trastocan la raíz de lo que “se es” y donde “se habita”, con aras de contribuir a fortalecer y preservar el patrimonio cultural de los pueblos ancestrales.

La investigación pretende evidenciar que en toda obra arquitectónica sus partes deben tener una razón de ser, y que a la vez, son el todo en un leguaje simbólico integral. No se debe obedecer a un simple acto caprichoso o mercantil. Más bien, la arquitectura debe propender por recuperar la trama de significaciones históricas, territoriales, sociales, cosmo-gónicas/lógicas, ontológicas y fenomenológicas, como fuente de sentido y orden para toda composición.

Finalmente, este conocimiento se debe rescatar y divulgar en el discurso de la academia. Solo así, esos saberes milenarios contribuirán desde una pedagogía intercultural en diálogos afines al presente.

Para leer el artículo completo o en inglés publicado en la revista Mimesis, Journal of Science of Architectural Drawing:
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